EXPERIENCIAS

¿Tienes algún tipo de experiencia con la lengua de signos o en el ámbito educativo que quieras compartir? Si es así y te apetece, aquí, puedes hacerlo.

Queremos saber más sobre ti…

¿Cómo se siente un niño cuando sus padres son “especiales”?

¿Cómo se siente un adolescente cuando sus padres son “especiales”?

Como bien sabéis la etapa de ser un niño puede llegar a ser duro, principalmente por el resto de niños y niñas que pueden llegar a ser crueles con sus semejantes por el hecho de ser gordito, llevar gafas o……..tener un papá y una mamá que no hablan o hacen ruidos raros cuando hablan.

Lógicamente es algo que te das cuenta cuando te haces mayor y sobre todo cuando tienes la bendición de ser padre, aquí, en este duro y maravilloso momento es cuando empatizas de todas todas; cuando eres un mocoso que solo le preocupa jugar en el patio, jugar al escondite o jugar al pilla pilla no eres consciente de lo complicado y las barreras que pueden llegar a tener dos personas sin audición, y una de esas barreras es la que mas me llama a mi la atención, la desinformación. ¿Cómo se puede enterar mi padre de cómo estoy en la escuela hablando con el profesor? ¿Cómo se puede informar mi madre de mis notas con la profesora? ¿Asisten a una reunión de padres y madres? ¿Cómo?. Quienes me están leyendo pensarán – con un intérprete-, o – que se lo escriban-, y os pregunto, ¿ creéis que en los años 80 era igual la accesibilidad que actualmente?. Está claro que ha día de hoy queda mucho por hacer, pero más complicado era una época en la que el propio gobierno reconocía a las personas con problemas de audición como subnormales, y no, no es una crítica, estoy seguro de que poner esa etiqueta era por la falta de desinformación.

Hace poco vacunaron a mi hija pequeña, y vuelvo al concepto anterior de empatía, una vacuna en la que preguntas, sobre todo cuando eres padre primerizo, ¿para qué es? ¿duele? ¿qué efectos tiene?¿hay algo más que deba saber?…. y estoy seguro que no soy de los padres que más preguntas hace; me pongo en la piel de ellos, de mi papá y mi mamá y lo único que le dicen es- vacuna poner- y ya….. desolador.

Otra época movidita es la del instituto, permítanme el calificativo, pero que estúpido puede llegar a ser un niño de 15-16 años, entorno nuevo, nuevos amigos, nuevos profes, más libertad… Muchas personas expertas coinciden en que es un período dónde la persona desarrolla su personalidad, empieza a hacer su círculo de amigos, vamos, que es un etapa que va a marcar tu juventud y os pregunto, ¿cómo puede llegar a ser para alguien que tiene a su padre y su madre “especiales”?. Volvemos a lo mismo, cuántas veces habrán tenido una tutoría o habrán sido informados de cómo iba yo en el instituto. Tenían que fiarse de mí, un niño grande de 15-16 años, ¿de verdad?; y doy gracias de que no te tenido ningún problema de otra índole, como algún tipo de abuso o Bull ying, no me quiero imaginar lo que se le puede pasar a una persona sorda que ve a su hijo o hija mal y no tenga más información que la que le cuente su propio hijo.

Lo dicho, una época para enmarcar, haciendo nuevos amigos, pero, a esos nuevos amigos si los llevo a casa y ven a mis padres ¿qué van a pensar? ¿qué pueden decir al resto de amigos? ¿me harán el vacío? Cuando estás en esa época, generalizo pero creo que es así, de las peores cosas que te puede pasar es que te echen a un lado, que te hagan el vacío, que no te hablen….no tener amigos!!!!!! Bff, que mal, que sería de mi vida a día de hoy sin los amigos que a día de hoy conservo del colegio y del instituto, seguro que terminaría como político (permitirme esta pequeña broma de humor fácil) …. todavía tengo el recuerdo de la reacción que tenían esos nuevos amigos al ver a mi padre y/o a mi madre era como la de ver a un oso panda, algo que no se ve todos los días, aún así, tuve la suerte de evitar prejuicios por parte de ellos, mis amigos…vamos, que yo sepa.

 Menos mal que hoy en día se está normalizando y ya se va conociendo el hecho de que hay personas con otras características, con diversidad funcional como se llama ahora o con discapacidad, como se decía hace unos años.

Alguna cosas más podría contar mi experiencia al tener padres “especiales”, pero creo que se queda clara la idea que quiero trasladar, y sí, considero con he tenido unos padres especiales (sin comillas) porque para mí han sido el mayor ejemplo de superación de barreras en un mundo oyente, un mundo que no estaba preparado para lidiar con personas que no estuvieran dentro de lo que la sociedad considera “normal”, así que, gracias papá, gracias mamá por haberme enseñado mucho, con o sin intención, para llegar a ser la persona y padre que soy.

¿Quién eres? Marisa Moreno

marisamorenoribera@manosencuentadas.blog

Son ya muchos años los que llevo trabajando en el maravilloso mundo de la docencia y si le pongo ese adjetivo es porque la vocación me llevó a trabajar en él. Tras terminar magisterio y el CFGS de interpretación de la LSE, empecé mi andadura en colegios, concretamente en la etapa de educación infantil. Cuál sería mi sorpresa al recibir una llamada para trabajar en el CFGS de interpretación de la LSE… dudé… Sí, sí… Dudé… ¿Estaría preparada? La realidad fue que necesité trabajar duro para llegar a hacerlo como lo que yo considero adecuado, (siempre posibilitando la mejora, claro está). Ya adoraba la LSE pero trabajar en este ciclo y seguidamente en el de mediación comunicativa me hizo triplicar esa adoración. Recuerdo la primera vez, que vi reflejado mi trabajo y cómo no, el de la alumna, en su primera interpretación, la primera vez que me emocioné al ver una verdadera buena interpretación de una canción… Era duro pero valía tanto la pena… interpretaciones en ámbitos reales: juicios, mítines, misas… en ámbitos artísticos: Festivales de música, poesía, teatro en sombra… Tantas experiencias vividas con el alumnado, mis compañeras, las personas sordas … Todas diferentes pero con el mismo sabor a esfuerzo de chavales que a pesar de estar influidos por los nervios, lo daban todo, lo disfrutaban (casi siempre) y veías su agradecimiento sin necesitar palabras… Definitivamente, una etapa increíble en la que he podido enseñar, dejar que me enseñen y que agradezco haber podido vivir.

En el CFGS de mediación comunicativa, se añadían nuevos aspectos: nuevas materias que impartir dejando atrás otras que echaría de menos y la opción de contar con alumnado sordo, lo que implicó, luchar porque tuvieran una enseñanza con las mismas posibilidades que el resto, algo que no siempre resultó fácil. Aprendí muchísimo, me di unos cuantos golpes de los que me levanté y partí… Después de 10 años, volvía a las aulas de los colegios, sin dejar de lado la LSE, sino, llevando ésta, a niños y niñas que sin apenas darse cuenta, están aprendiendo una nueva lengua y conceptos tan necesarios como inclusión o empatía… En definitiva, la LSE ha traído a mi vida muchísimas cosas buenas y siempre le estaré agradecida.

LIBRO «SORDO ¡Y QUÉ!»

PORTADA DEL LIBRO «SORDO ¡Y QUÉ!

En este libro, escrito por varios autores, podemos encontrar una serie de experiencias contadas por personas sordas que narran como, a pesar de los obstáculos han conseguido mucho en la vida, tanto a nivel personal como laboral. Desde mi punto de vista ¡Vale la pena leerlas!

LIBRO «EL GRITO DE LA GAVIOTA»

PORTADA DEL LIBRO «EL GRITO DE LA GAVIOTA»

Libro, se puede decir que «obligado» si nos interesa conocer la forma en que algunas personas sordas, perciben el mundo; en mi caso, fue una lectura que me abrió los ojos. Esta es la historia de Emmanueulle Laborit, una chica sorda francesa que nos narra cómo vivió ciertos acontecimientos en su vida, y cómo éstos influyeron en ella. ¡Seguro que no quedáis indiferentes ante su lectura!

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